sábado, 27 de julho de 2013

No hay ningún yo

Algunos pregonan que están completamente "terminados", que nada les afecta, que ya no ven a través de conceptos, que ya no les interesa el mundo, que han ido más allá de todos los problemas humanos - y después afirman que esta insensible indiferencia es sinónimo de libertad e iluminación. 

Resulta increíble que la limitada posibilidad de despertar quede reducida al desapego, a la indiferencia y al rechazo del mundo. Sin embargo, entiendo esta postura nihilista. Pase muchos años allí, en ese lugar en donde no había intimidad ni tolerancia ni mucho menos amor (creyendo, todavía, que me encontraba libre del ego) y siento mucha compasión y entiendo a todos aquellos que están luchando allí. Y me pregunto ¿qué podría tener de malo sentirse profundamente afectado por la vida? ¿Qué tiene de 'no-iluminado' permitir que TODAS la energías de la vida se muevan a través de uno? ¿Cuándo el sentir tristeza, alegría, dolor y pasión se convirtió en una 'no no-dualidad'? 

Sí, por supuesto, a nivel de la consciencia nunca eres afectado. Nada puede tocarte. Eres cósmicamente imperturbable. 

Pero es que nadie puede vivir en lo Absoluto, como siempre digo. Porque en esta experiencia humana relativa, estamos radicalmente ABIERTOS a todos los movimientos de la vida. La vida no es algo que se pueda descartar ¡porque no hay ningún 'yo' que pueda descartar nada! La alegría, el miedo, el dolor, la confusión, incluso la duda - todo, absolutamente TODO puede tocarnos, movernos, afectarnos en lo más profundo y después pasar, y esa es la única razón por la que la compasión se hace posible. La indiferencia, la negación de la vida, la ausencia del sentimiento y preocupación por la humanidad podría tomarse como libertad en un principio, sin embargo, carece de compasión, que es nuestra única salvación, al final del camino. 

Intacto, y aún así, profundamente tocado; herido, pero cósmicamente íntegro; inalterable, pero profundamente afectado por cada precioso momento de este loco, maravilloso, agridulce sueño de una vida - esta es la belleza, la paradoja irresoluble del despertar espiritual y, negar cualquier lado de la paradoja, rechazar lo relativo para quedarnos con lo absoluto, o viceversa, es el comienzo de una gran confusión, de un gran sufrimiento, e incluso de toda la locura, aunque en un principio dé la apariencia de ser libertad. 

Al final de todo, la separación jamás se dio realmente y sólo contamos con este precioso momento, íntimo, vibrante, misterioso, rebosante de humanidad, sumamente valioso, por siempre... 

Jeff Foster
(Traducido por Tarsila Murguía)

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